Waly

 

 

La crisis económica que empezó el año 2008, trajo consigo las peores cifras de paro en años, pérdida de derechos laborales, de bienestar, fuertes recortes y subidas de impuestos. Todo ello hizo estragos en toda la sociedad, pero la población migrante lo sufrió y sigue sufriéndolo muchísimo ya que del trabajo depende la regulación de su situación administrativa residencial, y viceversa. Desde las instituciones no se plantean soluciones reales ni convincentes y se eluden responsabilidades sobre los que se encuentran en peor situación, obligándoles a vivir en un bucle de miseria y persecución. Muchos de estos, se están dando cuenta de que ni Barcelona ni España son ahora mismo un buen sitio donde prosperar, y después de años de trabajo, y de inmensos esfuerzos para la supervivencia y adaptación, finalmente, decepcionados con el trato recibido, no ven otra salida que volver a su país o probar suerte en otro.